El vínculo entre la rosácea y el intestino: ¿qué papel juegan la disbiosis y la Helicobacter pylori?

El vínculo entre la rosácea y el intestino: ¿qué papel juegan la disbiosis y la Helicobacter pylori?

En los últimos años, las enfermedades gastrointestinales han aumentado de forma notable en la población. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más del 40% de las personas padecen algún trastorno digestivo funcional, y que la infección por Helicobacter pylori afecta a aproximadamente el 50% de la población mundial. Estos datos han impulsado nuevas líneas de investigación sobre la influencia del sistema digestivo en enfermedades inflamatorias de la piel, como la rosácea.

El doctor Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), pone el foco en una relación cada vez más evidente entre el estado del intestino y el desarrollo o empeoramiento de la rosácea, una enfermedad cutánea que afecta sobre todo a la zona central del rostro.

Tradicionalmente, se ha asociado la rosácea a factores como el estrés, la sobreexposición solar, el consumo de alcohol, cafeína y picantes, la presencia del ácaro Demodex folliculorum o una piel particularmente clara y sensible. Sin embargo, el Dr. Sánchez Viera destaca que la disbiosis intestinal (desequilibrio de la microbiota) y la infección por Helicobacter pylori podrían actuar como desencadenantes sistémicos que agravan esta patología.

Esta relación se explica por el eje intestino-piel, que vincula el equilibrio de la microbiota con el sistema inmunológico y, por tanto, con procesos inflamatorios que también afectan a la piel.

El Dr. Sánchez Viera también ha señalado la utilidad del tratamiento antibiótico, tanto para casos de SIBO (sobrecrecimiento bacteriano intestinal) como para la erradicación de Helicobacter pylori, como una herramienta eficaz para mejorar los síntomas en ciertos pacientes con rosácea.

A su vez, ha destacado el uso de probióticos específicos como Escherichia coli Nissle, Bifidobacterium o Lactobacillus salivarius, que ayudan a restablecer el equilibrio intestinal y mejorar la respuesta inmunitaria. Eso sí, advierte que estos tratamientos deben estar siempre supervisados por un especialista, evitando la automedicación con probióticos de venta libre.

Además de los tratamientos sistémicos, en IDEI se combinan técnicas dermatológicas avanzadas que actúan directamente sobre la piel afectada. Entre ellas destacan:

  • Láser colorante pulsado
  • Láser KTP
  • Láser amarillo
  • Luz pulsada intensa (IPL)
  • Terapia biofotónica por fluorescencia

Estas terapias físicas consiguen reducir el enrojecimiento, mejorar la microvascularización, tratar las arañas vasculares, controlar la proliferación de bacterias y ácaros, y estimular la producción de colágeno y elastina, logrando así una mejora progresiva en el aspecto y la salud de la piel.


La rosácea no es solo una enfermedad visible: puede estar relacionada con desequilibrios internos que requieren un abordaje integral. En IDEI combinamos dermatología clínica con conocimientos avanzados sobre el eje intestino-piel, ofreciendo tratamientos individualizados que abordan tanto los síntomas como sus posibles causas.

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