Rosácea. Soluciones para controlarla

Rosácea. Soluciones para controlarla

La rosácea es una enfermedad crónica, no grave, pero que provoca una merma en la calidad de
vida. Afecta más a las personas con piel blanca y tres veces más a mujeres que a hombres. Haberse sobreexpuesto al sol, el estrés y la ansiedad y el consumo de sustancias como alcohol, picante y cafeína también influyen en su aparición.

Lo más conocido de la rosácea es el rubor que provoca en el rostro y las arañas vasculares. Pero cursa con otros síntomas como tirantes, quemazón y sequedad, tal como expone el doctor Miguel Sánchez Viera, director y dermatólogo del Instituto de Dermatología Integral (IDEI). También pueden aparecer granos e inflamación, que pueden confundirse con acné. Es una patología a la que no se suele dar mucha importancia. «El hecho de que se produzca en forma de brotes incide todavía más en que los pacientes no acudan al dermatólogo para saber qué les pasa», insiste el Dr. Sánchez Viera.


Antes se creía que la rosácea era una patología inflamatoria de la glándulas sebáceas, pero ahora se piensa que detrás puede haber hiperreactividad vascular, fenómenos autoinmunes e incluso disbiosis intestinal. Por ello se pautan tratamientos con probióticos, sin olvidar los láseres y otros dispositivos de energía que mejoran la situación de la piel. Nuevos fármacos como los neuromoduladores, y siempre la fotoprotección, también han demostrado mejorar el cuadro.

Debido al desconocimiento de la enfermedad, se asocia tener arañas vasculares en el rostro con personas que beben y con falta de higiene, lo que afecta a los pacientes en sus interacciones laborales y sociales. Es fundamental hacer campañas de divulgación sobre esta enfermedad.
Dr Miguel Sánchez Viera. Director de Instituto de Dermatología Integral

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